Smith II

Lease con voz rasgada.

Llovía a raudales. Cogí la gabardina y el sombrero y salí a la calle. Vi como un único taxi amarillo desaparecía en la lejanía. Seguro que era el último taxi sobre la faz de la tierra. Y además ocupado. Empecé la marcha tranquilo. Note como se mojaba mi sombrero y como se iba humedeciendo mi pelo. Las luces de las farolas apenas iluminaban la calle y lo único que se oía era la lluvia caer, junto a mis pasos y un fino viento que parecía que atacaba por todos lados. Saqué un cigarrillo y el mechero. El cigarrillo se fue mojando mientras intentaba encenderlo, pero el viento no dejaba salir ninguna llama del mechero.

Dejo de llover, aunque la nubes no se fueron. El cielo siguió gris, pero lo que realmente oscurecía el ambiente eran los corazones negros de los camellos y chulos que empezaron a  salir a la calle, obligando a trabajar a las putas en estas vacías calles o vendiendo a precio de oro lo que podía ser el último pico de un yonki.

Después de un largo paseo por fin llegué a casa. Me quité la gabardina y el sombrero y me senté en el sofá. Al lado tenía mi botella de whisky medio empezada, junto a un vaso vacío. Me serví una copa y me encendí el cigarrillo que no pude encender de camino a casa. Me vino de nuevo a la mente aquella mujer, aquel vestido rojo, aquellos ojos llorosos… y no pude evitar que me saliera una sonrisa mientras pensaba: “Maldita”.Sarrera gazteleraz bakarrik eskuragarri.Post only available in spanish.

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